MI AVENTURA DE SER DOCENTE
Estaba terminando el cuarto semestre de la Licenciatura en Administración Industrial, mi Profesor de la asignatura de Procesos de Manufactura me había pedido mis papeles para entrar a trabajar, en menos de una semana me citó en el CETis No. 6 “Mexicano-Alemán” ubicado en la avenida México-Tulyehualco, mejor conocida como Avenida Tláhuac. Después de la travesía de más de dos horas de camino de Villa de las Flores hasta Iztapalapa, llegue puntual en espera de una oportunidad de trabajo relacionada con mis estudios, la secretaria muy amablemente elaboro mi filiación y me dijo que me presentara al día siguiente porque el Director me presentaría con mi jefe, a lo que le cuestione sobre mis funciones y me dijo que, al parecer, estaría en el área administrativa, específicamente en el área de recursos financieros. Le agradecí su atención y me retire. Al otro día me presente a la hora pactada en la oficina que ocupa la Dirección, cuál fue mi sorpresa al darme cuenta que él era el Director del CETis 6. Después de que realizo una llamada, casi de forma inmediata se presento la persona que iba a ser mi jefe, me solicito que lo acompañará a lo que iba a ser mi lugar de trabajo, en el camino pude observar lo bien cuidado que estaban los jardines y las instalaciones mientras me explicaba sobre la forma de trabajo, los grupos, las materias y no sé qué tantas cosas que en ese momento no entendía, realmente estaba confundida, porque pensaba que iba a realizar funciones administrativas y no como maestra.
Era Agosto de 1992, tenía 19 años apenas; en el CETis 6 se impartían las carreras de mecánica, electricidad y modelismo y fundición, para variar me tocó impartir todas las materias de tronco común de modelismo y fundición, en este plantel (en ese tiempo, no sé ahora) se trabaja por año y la carrera técnica dura 4 años, con semana non y par, según si les tocaba aula o taller. Así que me toco dar las materias de Lectura y redacción I, Lectura y redacción II, Administración, Inglés técnico I, Historia de México, Estructuras socioeconómicas de México e Inglés técnico II; sufrí, sufrí y sufrí. Tenía vergüenza de que mi familia y mis compañeros de la Universidad supieran que daba clases, en primera porque no sabía nada de la docencia, en segunda porque, a pesar de que era “buena estudiante”, era demasiado extrovertida, organizaba fiestas, excursiones, etc. Y por último no deseaba estar frente a un grupo, ni enseñar. Pero lo hice, era mi oportunidad de independizarme, por la lejanía me fui a vivir con mi hermano Polo, mayor que yo por 11 años, así que me dedique a estudiar por doble partida, para mi Universidad y para mis alumnos. La estrategia a seguir fue tratar de copiar a mis mejores maestros de la vocacional y repetí algunos patrones, que supuse estaban bien; para Historia y Estructuras socioeconómicas de México elabore cuestionarios; para Inglés conseguí los manuales técnicos y me puse a contestarlos con mi diccionario inglés – español; para Taller de lectura y redacción, les pedí el libro de Ejercicios ortográficos y les asignaba lecturas específicas, recordé como aprendí, me esforcé mucho para sentirme bien conmigo misma, evidentemente me empeñe en controlar a los grupos, imponer la disciplina, revisar cuadernos, exigirles lo mínimo indispensable para que fueran alumnos excelentes y jóvenes de bien, situación que, por inexperiencia, dudo haber logrado.
Han pasado 16 años, 4 años en el CETis 6 y ya 12 años en el CBTis 133, he compartido mis experiencias con mis alumnos, no hablo sólo de los contenidos de los programas, sino de aportarles algo más, lo que necesitan para sobresalir, para vivir bien, ¿qué es vivir bien?, ser feliz y hacer feliz a quienes están alrededor suyo, con quienes conviven. El ser docente de educación media superior no es repetir lo mismo siempre, es APORTARLES, acercarles el conocimiento, porque ahí está, que lo hagan suyo.
En esta semana me acaban de entregar mi carga horaria. En el CBTis 133 me dieron TIC´s y CTSyV II aquí trabajamos por Secuencias Didácticas; mientras que en el Colegio Lucerna me dieron Administración de recursos humanos, Desarrollo organizacional e Historia de México II y aquí trabajo con Planeación Didáctica. En ambas implementaremos las Competencias genéricas.
Tengo pocos motivos para sentirme satisfecha y muchos para sentirlo contrario. Cuando nos encontramos a jóvenes egresados que siguen estudiando, que encuentran un trabajo en el que se sientan plenos, que piensan y sienten distinto para tomar mejores decisiones, ahí es cuando podemos esbozar una sonrisa; pero es esporádicamente por no decir que muy rara vez. Sé que los alumnos realmente estudiosos, entusiastas y entregados para el estudio, saldrán avante solos; pero, ¿Qué pasará con aquellos que son renuentes al estudio, que tienen tantos problemas en casa? Sé que debemos enfocar nuestros esfuerzos a ellos, acercarnos y entenderlos. Debemos hacer un ambiente agradable, medir todos los días el ánimo de los jóvenes y tener el dinamismo para cambiarlo a lo positivo, hacerlo propicio para que aprendan, para que disfruten su trabajo en el aula y fuera de ella, sólo así algún día podré sentirme realmente satisfecha,
Estaba terminando el cuarto semestre de la Licenciatura en Administración Industrial, mi Profesor de la asignatura de Procesos de Manufactura me había pedido mis papeles para entrar a trabajar, en menos de una semana me citó en el CETis No. 6 “Mexicano-Alemán” ubicado en la avenida México-Tulyehualco, mejor conocida como Avenida Tláhuac. Después de la travesía de más de dos horas de camino de Villa de las Flores hasta Iztapalapa, llegue puntual en espera de una oportunidad de trabajo relacionada con mis estudios, la secretaria muy amablemente elaboro mi filiación y me dijo que me presentara al día siguiente porque el Director me presentaría con mi jefe, a lo que le cuestione sobre mis funciones y me dijo que, al parecer, estaría en el área administrativa, específicamente en el área de recursos financieros. Le agradecí su atención y me retire. Al otro día me presente a la hora pactada en la oficina que ocupa la Dirección, cuál fue mi sorpresa al darme cuenta que él era el Director del CETis 6. Después de que realizo una llamada, casi de forma inmediata se presento la persona que iba a ser mi jefe, me solicito que lo acompañará a lo que iba a ser mi lugar de trabajo, en el camino pude observar lo bien cuidado que estaban los jardines y las instalaciones mientras me explicaba sobre la forma de trabajo, los grupos, las materias y no sé qué tantas cosas que en ese momento no entendía, realmente estaba confundida, porque pensaba que iba a realizar funciones administrativas y no como maestra.
Era Agosto de 1992, tenía 19 años apenas; en el CETis 6 se impartían las carreras de mecánica, electricidad y modelismo y fundición, para variar me tocó impartir todas las materias de tronco común de modelismo y fundición, en este plantel (en ese tiempo, no sé ahora) se trabaja por año y la carrera técnica dura 4 años, con semana non y par, según si les tocaba aula o taller. Así que me toco dar las materias de Lectura y redacción I, Lectura y redacción II, Administración, Inglés técnico I, Historia de México, Estructuras socioeconómicas de México e Inglés técnico II; sufrí, sufrí y sufrí. Tenía vergüenza de que mi familia y mis compañeros de la Universidad supieran que daba clases, en primera porque no sabía nada de la docencia, en segunda porque, a pesar de que era “buena estudiante”, era demasiado extrovertida, organizaba fiestas, excursiones, etc. Y por último no deseaba estar frente a un grupo, ni enseñar. Pero lo hice, era mi oportunidad de independizarme, por la lejanía me fui a vivir con mi hermano Polo, mayor que yo por 11 años, así que me dedique a estudiar por doble partida, para mi Universidad y para mis alumnos. La estrategia a seguir fue tratar de copiar a mis mejores maestros de la vocacional y repetí algunos patrones, que supuse estaban bien; para Historia y Estructuras socioeconómicas de México elabore cuestionarios; para Inglés conseguí los manuales técnicos y me puse a contestarlos con mi diccionario inglés – español; para Taller de lectura y redacción, les pedí el libro de Ejercicios ortográficos y les asignaba lecturas específicas, recordé como aprendí, me esforcé mucho para sentirme bien conmigo misma, evidentemente me empeñe en controlar a los grupos, imponer la disciplina, revisar cuadernos, exigirles lo mínimo indispensable para que fueran alumnos excelentes y jóvenes de bien, situación que, por inexperiencia, dudo haber logrado.
Han pasado 16 años, 4 años en el CETis 6 y ya 12 años en el CBTis 133, he compartido mis experiencias con mis alumnos, no hablo sólo de los contenidos de los programas, sino de aportarles algo más, lo que necesitan para sobresalir, para vivir bien, ¿qué es vivir bien?, ser feliz y hacer feliz a quienes están alrededor suyo, con quienes conviven. El ser docente de educación media superior no es repetir lo mismo siempre, es APORTARLES, acercarles el conocimiento, porque ahí está, que lo hagan suyo.
En esta semana me acaban de entregar mi carga horaria. En el CBTis 133 me dieron TIC´s y CTSyV II aquí trabajamos por Secuencias Didácticas; mientras que en el Colegio Lucerna me dieron Administración de recursos humanos, Desarrollo organizacional e Historia de México II y aquí trabajo con Planeación Didáctica. En ambas implementaremos las Competencias genéricas.
Tengo pocos motivos para sentirme satisfecha y muchos para sentirlo contrario. Cuando nos encontramos a jóvenes egresados que siguen estudiando, que encuentran un trabajo en el que se sientan plenos, que piensan y sienten distinto para tomar mejores decisiones, ahí es cuando podemos esbozar una sonrisa; pero es esporádicamente por no decir que muy rara vez. Sé que los alumnos realmente estudiosos, entusiastas y entregados para el estudio, saldrán avante solos; pero, ¿Qué pasará con aquellos que son renuentes al estudio, que tienen tantos problemas en casa? Sé que debemos enfocar nuestros esfuerzos a ellos, acercarnos y entenderlos. Debemos hacer un ambiente agradable, medir todos los días el ánimo de los jóvenes y tener el dinamismo para cambiarlo a lo positivo, hacerlo propicio para que aprendan, para que disfruten su trabajo en el aula y fuera de ella, sólo así algún día podré sentirme realmente satisfecha,

Paty, es reconfortante reconocer nuestras deficiencias, es síntoma de crecimiento. Pero lo más vivificante es encontrar profesores que se preocupan por los enfermos y no por los sanos, como sucede en muchos casos del sistema educativo mexicano. Por lo que señalas de la atención que haces cuando te interrogas “¿Qué pasará con aquellos que son renuentes al estudio, que tienen tantos problemas en casa? Sé que debemos enfocar nuestros esfuerzos a ellos, acercarnos y entenderlos”, recordé una cita del texto de Los alumnos de Barbiana “la escuela no es una escuela. Es como un hospital que cura a los sanos y rechaza a los enfermos. Se convierte en un instrumento de diferenciación cada vez más irremediable” (Alumnos de Barbiana, 2006, p. 7). Precisamente lo que tu haces con tus estudiantes renuentes al estudio es lo que debemos hacer todos los profesores. Ayudar a los menos avezados sin descuidar a los más talentosos. Felicidades. José Ruiz Ortega
ResponderEliminarhola profesora espero que este bien de salud soy josejuan cordero orozco,generacion 98-2001 en el cbtis 133 en ese entonces nos impartio la clase de ingles no se si lo recuerde siempre andabamos juntos victor hugo joyner y raul rodrigues becerril,saludos
ResponderEliminarhola maestra paty es un milagro haberla encontrado espero pueda ver este mensaje soy alejandro arias de modelismo y fundicion del cetma me dio ingles espero pueda contactarme me encantaria platicar con usted mi correo es ariascorzas@yahoo.com.mx y mi cel 5560281951 que tenga un bello dia
ResponderEliminar