La docencia no es una profesión fácil, entre más pasa el tiempo me doy cuenta que la entrega en el trabajo, ha añadido sentido a mi vida. Comparto la profesión con mi esposo y, tanto él como mis compañeros y alumnos me han enseñado que no es tan díficil guiar a los jóvenes, siempre con la encomienda de que nuestra vida y la de ellos trascienda, que seamos mejores personas preocupándonos y ocupándonos de nuestra familia y, por que no de los demás.
jueves, 11 de diciembre de 2008
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